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Story Publication logo December 18, 2022

Contratos Abusivos y Sin Derecho a la Salud: El ‘Monopolio Global’ de Maternidad Subrogada Opera También en México

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An illustration of a pregnant person standing among tidal waves
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New Life presents itself as a dream solution to the infertility nightmare suffered by desperate...

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Una sucursal de la empresa que domina la práctica a nivel global tiene sede en Quintana Roo. Ahí, y como ocurre en otros países, las gestantes no reciben información sobre el tratamiento, no tienen seguro médico y apenas y se les promete una compensación en caso de pérdida de útero u otras dificultades.


Sin la presencia de testigos, abogado o de un notario público, ‘L’ firmó el contrato para convertirse en gestante subrogada. Eran apenas dos hojas de papel bond sin membrete, sello o identificación fiscal de la clínica que supuestamente la contrató. Esa hoja sin validez legal, con la que no podría demandar a la empresa, es lo único que recibió como garantía de las tantas promesas que le hicieron cuando comenzó su tratamiento: por ejemplo, que si durante el procedimiento perdía el útero, se le daría una compensación de 2 mil dólares.

Sin seguro, sin indicaciones sobre los tratamientos hormonales a los que sería sometida y sin saber cómo sería el seguimiento médico o si alguien la acompañaría durante el proceso, la mujer, en ese entonces de 30 años, aceptó ser madre subrogada para una pareja de australianos. Fue en noviembre de 2019.

Con un bolígrafo negro escribió en la parte final de las hojas su nombre y la fecha, mientras que una mujer, en supuesta representación de la clínica, puso un nombre y un garabato como firma. No hubo detalles por compensaciones y atención médica en caso de complicaciones, información sobre el procedimiento durante el parto, y tampoco sobre que ella perdía el derecho a tomar decisiones sobre su cuerpo, como es el caso de un aborto aun cuando su vida estuviera en peligro.

El acuerdo se formalizó en las instalaciones de New Life México, ubicada en Cancún, Quintana Roo, uno de los 27 estados del país donde no está legislada ni regulada la práctica, pero que desde 2015 se ha convertido en el “paraíso de la maternidad subrogada” cuando en la entidad comenzó operaciones New Life, una de las agencias internacionales de subrogación más exitosas del mundo, con presencia en al menos 50 países.

New Life inició operaciones de maternidad subrogada en 2008 en la ciudad de Tbilisi, Georgia. Dos años después, sumó sucursales en Ucrania e India y hoy asegura tener presencia en 73 países, incluido México. 

New Life señaló en 2018 que, en sus primeros 10 años de operaciones, apoyó con el nacimiento “de más de 7 mil bebés”, y ahora asegura que realiza la transferencia de entre 80 y 100 embriones cada mes. Según información que entregó a una pareja en octubre, actualmente en Cancún, Quintana Roo, está la única sede que opera y “en la que pueden aceptar padres solteros o del mismo sexo”, lo que ha aumentado sus actividades en el país. 

La investigación global Baby Broker Investigation, en la que por nueve meses participaron periodistas de Reino Unido, Kenia, Georgia, Camboya, Estonia y reporteras en México de Animal Político, encontró que New Life opera con contratos sin valor legal, relacionando a personas con intención de contratar un vientre con mujeres vulnerables y de contextos pobres, como ‘L’, quienes aceptan las condiciones del tratamiento sin información correcta, llevando embarazos peligrosos y violando su derecho a la salud y a decidir sobre su cuerpo.

El proyecto, coordinado por Finance Uncovered y apoyado con financiamiento del Pulitzer Center, también revela cómo los posibles padres están firmando acuerdos supuestamente legales con una compañía llamada New Life Global Network LLP, una empresa ficticia registrada en Reino Unido, pero que no cuenta con personal o activos fijos. 

Aunque los websites oficiales en distintos países dicen que la sede de New Life Global Network LLP “se ubica en Gran Bretaña”, en la dirección que reportan no hay operaciones ni personal; la propiedad está ocupada por un negocio de correos y otras empresas que tampoco tienen registro oficial o activos fijos. La empresa, según muestran los datos de propiedad de Reino Unido, se maneja desde firmas ubicadas en las Islas Marshall, un paraíso corporativo y fiscal en el Océano Pacífico. 

Tres abogados expertos en maternidad subrogada que revisaron los contratos que New Life Global Network LLP entrega a contratantes y gestantes, incluido uno de México, coincidieron en que estos no solo violan la ley de Reino Unido, donde está registrada la empresa, sino que son inaplicables a cualquier recurso legal. 

En particular, las gestantes reclutadas en otros países—como es el caso de ‘L’—no tendrían acceso a acciones legales contra New Life en caso de que algo saliera mal en el proceso en sus países. 

Según los registros oficiales de México, New Life inició operaciones en 2015 tras la fundación en Quintana Roo de la empresa New Life Fertility Clinic Mexico, S de RL de CV. Como ocurre en los registros de otros países, los titulares de esa firma mexicana son la empresaria de Georgia Mariam Kukunashvil—que públicamente se dice fundadora—, y el también georgiano y “jefe del consejo de New Life” David Bezhuashvili.

Sin embargo, según pudieron constatar los periodistas de esta investigación, el contrato para el proceso de gestación en México se firma con New Life Global Network LLP, la empresa con sede en Reino Unido, y con David Bezhuashvili, que aparece como representante legal en los acuerdos.

Sobre estos hallazgos, el mismo David Bezhuashvili respondió en una carta que New Life Global Network LLP opera como la firma para marketing y operación internacional, pero que “el servicio lo proveen las compañías locales”. 

Aunque para el caso mexicano no está claro cómo se regula la operación de la clínica de New Life. El estado de Quintana Roo respondió que no cuenta con datos sobre la firma, nacimientos o tratamientos registrados de maternidad subrogada porque “en el estado no hay leyes que regulen la práctica”. 

La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) explicó que su gestión solo implica la entrega de licencias a establecimientos autorizados para procesos de reproducción asistida, pero que no regula la maternidad subrogada porque esta no cuenta con una legislación federal. 

En un listado de licencias para práctica de reproducción asistida que Cofepris entregó por transparencia en junio de 2022, no aparece la clínica de New Life en Quintana Roo, pero en uno de la administración federal anterior disponible en internet aparece con el número: 16AM230050002. 

Desde junio se le solicitó entrevista, pero Cofepris no aceptó explicar el estatus de New Life para la práctica de reproducción asistida, aun cuando sus operaciones están vigentes.

David Bezhuashvili dijo que, en el caso específico de México, “New Life opera en pleno cumplimiento de la ley local (…) los términos contractuales se rigen de acuerdo con las regulaciones locales”. Aunque no dio detalles sobre qué leyes, pues en el estado no existe legislación local sobre maternidad subrogada. 

Los periodistas también confirmaron que en México se puede lograr un acuerdo en el que la gestante no tenga derecho a decidir sobre la posibilidad de un aborto, independientemente de las circunstancias—como que su vida esté en peligro—, ni pueda negarse a la decisión de los padres contratantes si ellos desean interrumpir el embarazo. 

En los acuerdos entre New Life Global Network LLP y los padres contratantes firmados en México, se establece que deberán pagar 12 mil 500 dólares a la gestante tras el parto de un bebé, además de un pago adelantado de 4 mil 500 dólares.

También se les informa que en “caso de un embarazo ectópico” se deberán pagar mil 500 dólares de servicios médicos, de los que 500 dólares son en compensación para la gestante, y 2 mil dólares adicionales si se trata de gemelos.

En el documento que reciben las gestantes, según pudo constatar Animal Político, no se establece tarifa adicional por gemelos sino “10 mil 400 como compensación en caso de nacimiento de gemelos entre las semanas 34 y 40”, y la tarifa por el parto de un solo bebé depende en función de la semana en que este ocurra: desde 2 mil dólares “si por razones más allá de mi control el embarazo es terminado entre las semanas 20 y 26” o hasta 9 mil 400 dólares entre la semana 37 y 40. 

En palabras de ‘L’, aunque en 2019 firmó un contrato sin valor legal que puso en riesgo su salud durante el embarazo que tuvo para una pareja de australianos, el procedimiento en el que participó fue un éxito: le pagaron lo que le prometieron, tuvo un embarazo sin complicaciones y se siente lista para repetir el proceso. Desde su punto de vista, la clínica hace lo necesario para garantizar que otras familias tengan a sus bebés, mientras ayudan a mujeres que lo necesitan.  

Durante la investigación en México, Reino Unido, Kenia, Georgia, Camboya y Estonia también se encontró que New Life ha reclutado mujeres en refugios de violencia, privilegia madres solteras en situación de pobreza para negociar las tarifas y los contratos con ellas y, en algunos casos, ha ofrecido la “garantía” de que los padres contratantes puedan abandonar a los bebés si presentan alguna discapacidad

La investigación completa y los hallazgos en otros países pueden leerse, en inglés, en el sitio de Finance Uncovered.


El proyecto Baby Broker Investigation contó con la participación de periodistas de Animal Político en México, iFact en Georgia, The Observer en el Reino Unido y Eesti Päevaleht en Estonia. Reporteras independientes en Kenia y Camboya también participaron. La investigación fue coordinada por Finance Uncovered y recibió apoyo y financiamiento del Pulitzer Center.

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