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Story Publication logo July 11, 2010

Blood Trade featured in Excelsior (in Spanish)

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English

Imagine a violent Mexican drug cartel that's paying massive bribes to everybody, including the...

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An image of Petties from the Excelsior article

On July 11th and 12th, the Mexico City-based newspaper Excelsior ran an extensive translation of Daniel Connolly's Blood Trade series on drug kingpin Craig Petties, giving credit to The Commercial Appeal.



MEMPHIS, Tennessee.—Cuando los policías entraron a la casa notaron un olor muy peculiar.

"Fumé un poco de mariguana para tratar de calmarme, porque mi novia me está engañando", dijo Craig Petties, según el informe de su arresto.

Pero el asunto fue mucho más allá que el uso de la yerba para consolar a un hombre. En el armario de una recámara en el lugar en donde él estaba, al suroeste de Memphis, los policías encontraron tres bolsos de lona atiborrados de mariguana. Más de 270 kilos en total.

El hallazgo de 2001, por grande que fuera, apenas fue el indicio de lo que vendría después para Petties.

En los años siguientes, según las autoridades estadunidenses, se fue a vivir a México —en donde fue arrestado en 2008— y, trabajando con una rama de uno de los cárteles más importantes del país, operó un imperio del narcotráfico que introdujo cientos de kilos de cocaína y más de una tonelada de mariguana en Tennessee y en otros estados.

La organización ha sido considerada como una de las más grandes y más despiadadas que se hayan descubierto jamás en ese tipo de negocios dentro de la región.

La historia del supuesto ascenso de Petties es el de un pequeño vendedor ambulante de droga que se convirtió en un narcotraficante internacional. Su vida ilustra cómo funciona el negocio de la droga y el papel de Memphis como centro de distribución. También muestra cómo una empresa construida en base a la demanda de mariguana y de cocaína en Estados Unidos puede extender la violencia y el caos desde México a todo lo largo de la ruta que los une hasta llegar a los suburbios de clase media de Memphis.

Mientras se encontraba en México, presuntamente Petties ordenaba los asesinatos de sus rivales, de los sospechosos de ser informantes y de otras víctimas en la zona de esa ciudad.

Juicio pendiente

Las víctimas incluyen a un joven de 28 años que fue baleado en su cochera, cercana a Shelby Drive y Hacks Cross, mientras sus pequeños hijos se encontraban en casa. Más tarde, unos asesinos ejecutaron a dos hombres al interior de un auto en Hickory Hill y por la tarde hirieron de muerte a un hombre durante un tiroteo en un restaurante.

En total, la acusación federal de 50 delitos culpa a Petties de conspirar en seis asesinatos, así como de diversos cargos relacionados con el crimen organizado.

El caso resultante a escala federal es una extensa telaraña que involucra a docenas de acusados y de testigos.

Petties, quien podría enfrentar la pena de muerte si es hallado culpable, se ha declarado inocente de los cargos y rechazó una solicitud de entrevista en prisión. Su abogado defensor, Ross Sampson, tampoco quiso hacer comentarios.

Aún no se fija una fecha para su juicio. Pero a pesar de estar en prisión en Florida, Petties sigue siendo objeto de temor, de odio e incluso de mítica reverencia en las calles donde creció.

Un policía de narcóticos mencionó la existencia de camisetas adornadas con la foto de Petties en el sur de Memphis. Los mensajes en las redes sociales oscilan desde peticiones para que lo maten ("PÓNGANLO BAJO TIERRA") hasta expresiones de admiración ("Tratando de ganar tanto dinero como Craig Petties").

Su historia es un testamento sobre la forma en que los profundos problemas sociales de la ciudad arrastraron a los jóvenes hacia ese comercio.

Problemas desde temprano

Craig Petties nació en 1976 y fue creciendo en los años ochenta, justo cuando una nueva forma de cocaína altamente adictiva para fumar, llamada crack, se propagó por todas las ciudades del interior de Estados Unidos hasta alcanzar el barrio de Riverview, donde Petties creció en una pequeña casa en forma de ladrillo que su madre había comprado en 17 mil dólares.

Su sección de la avenida West Dison era "una zona de narcotráfico ampliamente conocida", escribió un policía que arrestó a Petties en 1996.

Petties se metió en graves problemas desde muy temprano en su vida. Su primer arresto ocurrió a los 15 años, cuando fue acusado de posesión de una escopeta recortada. Según los expedientes de la corte juvenil, había disparado el arma dentro de su casa cuando él y un amigo la estaban examinando. Petties llamó a la policía y dijo que pensaba usar el arma para asustar a los asaltantes que se habían llevado su abrigo.

En el verano de 1993, cuando tenía 16 años, fue arrestado en dos ocasiones y acusado de vender crack.

Ese mes de diciembre, días antes de cumplir 17 años, fue arrestado por intento de asesinato.

Había estado con un grupo de jóvenes que caminaron hasta donde se encontraba Eric Cole y empezaron a disparar, según consta en los expedientes. Cole recibió un impacto en la espalda, pero sobrevivió y pudo identificar a alguien distinto a Petties como la persona que le disparó.

Aun así, las autoridades se encargaron de juzgar a Petties como si fuera adulto. Los expedientes de sus caso ofrecen un vistazo de cómo era la vida en su hogar.

Ladrón de ferrocarril

Petties fue criado por su madre, Ever Jean Petties, y vivió con una hermana. Todos ellos desconocían el paradero de su padre.

Su madre informó en 1993 que ganaba mil 279 dólares al mes por su condición de padre sustituto y de su empleo en el Consejo de Educación. Lo cual elevó el ingreso de la familia por arriba del nivel de la pobreza.

Después que cumplió 18 años, su historial de arrestos siguió creciendo. En 1998, por ejemplo, se declaró culpable de robar vagones de ferrocarril.

En marzo pasado, Ever Jean Petties se negó a ser entrevistada. "No estoy haciendo nada que tenga que ver con mi hijo y no voy a hablar de nada".

Una persona importante para esta historia no aparece en los expedientes de la corte juvenil.

Según Dave Oney, vocero de los Alguaciles de Estados Unidos, Petties es medio hermano de Paul Beauregard, mejor conocido como el rapero DJ Paul de Three 6 Mafia, un grupo que ha vendido millones de grabaciones.

Es conocido por canciones con temas que incluyen el narcotráfico y el asesinato, las mismas actividades por las que Petties es acusado.

Un publicista de Columbia Records dijo que Beauregard no quiso hacer comentarios al respecto.

Proveedor de la región

Hacia el año 2000, Petties ya estaba involucrado en el narcotráfico de gran escala, escribió en 2002 Abe Collins, un agente especial de la Drug Enforcement Administration, en una declaración juramentada.

Detalló también que en uno de esos casos, Petties compró diez kilos de cocaína y 91 kilos de mariguana a través de intermediarios que trabajaban con mensajeros (burreros) mexicanos.

Collins creía que Petties se había convertido en el principal proveedor de cocaína y de mariguana de la región de Memphis y que entre sus socios figuraban varios amigos cercanos de su antiguo vecindario.

Collins también escribió que Petties fue uno de los líderes de la pandilla callejera Gangster Disciples y que el asesinato de Antonio Allen, un ex miembro de la organización de Petties, quedó sin resolver.

Su estructura usó varios negocios fantasma. Las drogas se negociaban dentro de un taller de reparación de autos en el Boulevard Elvis Presley, escribió Collins. Y en octubre de 2000, Petties solicitó una licencia de negocios para crear una compañía llamada C"s Trucking.

Trasiego sobre ruedas

Las camionetas juegan un papel clave en el negocio de la droga en Memphis. La mayor parte de la cocaína, mariguana y metanfetaminas que llegan a Memphis es contrabandeada desde México y entregada en las carreteras interestatales 40 o 55 en tráileres de 18 llantas o en autos con compartimientos secretos, dijo Keith Brown, un agente residente encargado de la oficina local de la Drug Enforcement

Administration, la DEA.

Brown dijo que Memphis es un importante mercado para el consumo de droga.

"Es difícil de medir", dijo. "Pero hay miles y miles de libras de mariguana que llegan a esta ciudad cada año. Hay miles de kilos de cocaína. Y probablemente cientos de kilos de heroína".

Hay especialistas en el manejo del transporte, otros que construyen los compartimientos en vehículos y en casas, y otros más que lavan el dinero, dijo.

Memphis es un centro de distribución para los mercados regionales de la droga como Jonesboro, Arkansas, pero no es un gran centro de distribución multiestatal tan importante como Atlanta, dijo Brown.

También explicó que los cárteles mexicanos fungen como proveedores de grupos locales pero que usualmente no ejercen control local.

Otros han llegado de alguna manera a conclusiones distintas. El fiscal federal de Memphis, Larry Laurenzi, aseguró que esta ciudad se está convirtiendo en un centro tanto para la distribución local como para el trasiego de la droga a ciudades como Chicago.

También dijo que los traficantes están llevando droga a la zona de Memphis directamente desde México, en lugar de recurrir al viejo patrón de usar intermediarios en estados como Texas.

"No creo que ninguna comunidad quiera tener ese tipo de negocios", dijo Laurenzi.

Mientras se escribía este artículo, la oficina de Laurenzi estaba tratando de lograr que el gobierno declarara que Memphis y los territorios aledaños son una zona de narcotráfico de alta intensidad, una designación que atraería presupuesto adicional.

Ni Brown ni Laurenzi hablaron sobre el caso de Petties en detalle. La policía de Memphis, que participó en el caso, también se negó a hacer comentarios.

La droga entra por el sur

Los expedientes sugieren que Petties estaba amasando grandes cantidades de dinero desde muy joven.

En junio de 1999, Petties firmó, a sus 22 años, los documentos de una hipoteca de una casa con valor de 185 mil dólares en Hickory Hill. Y rápidamente pagó la deuda, convirtiéndose en una de las muchas personas de su círculo social que compraba casas en los suburbios.

El narcotraficante Ruben Laurel dijo después a las autoridades que él y otros habían contado más de un millón de dólares en una mesa de billar que estaba en el segundo piso de la casa, según una declaración juramentada de Collins.

Una acusación federal culpa a Petties de haber usado dinero de la droga para comprar muchos autos y camionetas de lujo, incluido un Mercedes-Benz con valor de casi 112 mil dólares. Una versión previa de la acusación dice que en una ocasión se compró un Bentley con valor de 339 mil dólares y que también compró una propiedad en Las Vegas.

Petties no es el único que supuestamente se ha hecho rico con la venta de droga.

La revista Forbes estima que el valor neto de la fortuna del líder del cártel de Sinaloa, Joaquín El Chapo Guzmán es de mil millones de dólares, lo que lo convierte en uno de los individuos más ricos del mundo.

Petties, supuestamente trabajó, con una rama del cártel de Sinaloa. Los colombianos, no los mexicanos, eran los líderes en la escena del narcotráfico latinoamericano.

Pero las fuerzas del orden desmantelaron una de las rutas favoritas de los cárteles en los años ochenta, enviando cocaína desde Sudamérica hacia el Caribe y el sur de Florida.

Para las organizaciones de la droga ahora es más fácil contrabandear cocaína desde Sudamérica hasta México, donde puede ser despachada a EU través de la frontera terrestre de más de tres mil 200 kilómetros. Otras drogas como la mariguana y las metanfetaminas pueden ser producidas en México y enviadas a través de la frontera.

Aproximadamente seis mil 600 personas murieron el año pasado en México a causa de la violencia derivada de las drogas, y parte de esa violencia se ha extendido hacia el territorio estadunidense.

Hasta ahora, Memphis ha visto relativamente poca violencia directamente relacionada con los cárteles, aunque el narcotráfico local produce muchos crímenes, dijo Laurenzi.

Los cárteles mexicanos de la droga le temen a la policía estadunidense porque usualmente es más competente y menos corrupta que las instituciones mexicanas, dijo Alex Posey, un analista de Stratfor, compañía de inteligencia global.

Es por eso que Estados Unidos no ha visto matanzas masivas. "Mientras usted no esté involucrado con el comercio de la droga, el principal interés de ellos es dejarlo tranquilo —dijo— porque entre más escrutinio haya sobre ellos, peor será para el negocio".

Fuente de problemas

Fue un pequeño conflicto el que metió a Petties en grandes problemas.

El 4 de abril de 2001, la policía recibió una llamada de una casa del suroeste de Memphis de la novia de Petties, Latosha Booker.

Petties y Booker dijeron que habían tenido una disputa pero que todo estaba bien, según el informe del arresto.

Sin embargo, había un olor muy fuerte, un cigarrillo de mariguana estaba a la vista de todos sobre una mesa de café, dice el informe juramentado de Collins. Otros individuos surgieron de otras partes de la casa, incluido el dueño, Tino Harris, quien firmó una forma legal para autorizar un cateo. Los policías rápidamente encontraron más de 270 kilos de mariguana.

Petties y otros más fueron arrestados. La hoja de arresto registró que tenía su empleo en "C-Trucking", presuntamente un transporte comercial. Su novia fue acusada de agresión simple, pero nunca fue investigada.

Un juez fijó un depósito de 250 mil dólares para garantizar que regresara a la corte. Petties lo pagó y fue puesto en libertad. El estado, por razones que no están del todo claras, retiró los cargos contra Petties y de algunos de los otros arrestados. Pero ese no fue el final del asunto.

En junio de 2002, unos policías catearon una propiedad de Harris en Bartlett (un suburbio de Memphis) y encontraron 38 kilos de cocaína.

En noviembre de 2002, el gobierno federal preparó una acusación sellada contra Petties.

El sistema de justicia federal da sentencias largas. Pero, incluso antes de que la acusación fuera tramitada, Petties ya había desaparecido.

Relacionan ejecución de rapero con México

MEMPHIS, Tennessee.— A Marcus Turner lo encontraron dentro de una zanja en Olive Branch, un suburbio de esta ciudad, desnudo y con huellas de impacto de arma
de fuego.

Era el final de la vida de un hombre joven y el lúgubre recordatorio de una verdad mucho más dramática: La guerra mexicana de la droga no está tan lejos como se creía.

La orden que llevó a la muerte de Turner vino por teléfono desde México, dicen los fiscales. El individuo al otro lado de la línea telefónica fue, según reportes oficiales, Craig Petties, presuntamente uno de los más poderosos y violentos emprendedores del negocio de la droga que jamás se hayan visto en esa zona.

Las acusaciones contra Petties no han sido probadas aún, pero lo que queda claro es que él hizo un increíble recorrido del sur de Memphis al centro de México que terminó en una prisión federal de Florida.

Su historia muestra que el negocio de la droga es como cualquier otro. La diferencia es que es ilegal, lo que convierte a la violencia en una de las pocas herramientas para resolver las disputas comerciales.

Señuelo

Como cualquier otra empresa, necesita de una infraestructura de distribución y la de Memphis es muy buena.

Y requiere de proveedores. Hoy la mayoría de las drogas que llegan hasta aquí vienen a través de México, aunque pueden tener su origen en lugares como Colombia, dicen los policías.

Y como sucede en cualquier negocio, necesita de clientes.

"(Los colombianos) me dicen todo el tiempo: 'Nosotros no creemos que tenemos un problema con la droga. Creemos que ustedes son los que tienen un problema con la droga'", dijo Michael LaRosa, un experto en Colombia del Rhodes College.

Mientras tanto, la codicia por las ganancias que genera la droga lleva con frecuencia a la muerte.

Una acusación federal culpa a Petties y a otros de muchos crímenes, incluyendo seis asesinatos en la zona de Memphis.

Supuestamente unos socios de Petties atrajeron a Turner con el señuelo de una reunión y luego lo secuestraron a punta de pistola el 19 de septiembre de 2006, dice la acusación. El cuerpo del joven de 30 años fue hallado el 27 de septiembre por un grupo de trabajadores de obras públicas.

La madre de la víctima se encontraba en su trabajo en la policía y centro de despacho de bomberos de West Memphis cuando recibió la llamada de un hombre.

Alguien de la policía de Olive Branch le preguntó si conocía a Marc Turner.

"Si, es mi hijo", Lucy Turner recordó haber dicho. "¿Qué problema hay con mi hijo? ¿Está en el hospital, lo metieron a la cárcel, o está muerto?

Luego la voz masculina dijo: "Lo lamento".

Hijo de un pastor

Marcus Turner era un candidato con pocas probabilidades de involucrarse en el narcotráfico. Su padre, Robert Lloyd Turner, era un estricto pastor bautista, dijo su madre quien por muchos años ha trabajado como despachadora de servicios de emergencia.

Pero el pastor murió de una enfermedad pulmonar en 1985. Marcus tenía nueve años y su hermano, Robert Lloyd Turner Jr., tenía diez.

"Robert estaba terriblemente enojado", dijo Lucy Turner de 59 años y de voz suave. "Estaba muy dolido por eso".

Con el paso de los años vio a sus hijos caer en las drogas y dejar la escuela. Como ella trabajaba largas horas, los chicos pasaban mucho tiempo solos y se metían en problemas.

Sin despedida

Las palizas parecían no dar resultados, ella buscaba tener un hombre a su lado para que la ayude a criarlos.

Hace poco que Robert cumplió una sentencia de seis años en una prisión de Ohio por narcotráfico.

Marcus se involucró en el mismo comercio, y como iba con frecuencia a casa, su madre le rogaba que cambiara.

"La mayoría de las veces le mencionaba párrafos de la Biblia. Le decía qué era lo que no le gustaba a Dios, qué era lo que a su papi no le gustaba y qué era lo que a mí no me gustaba."

La respuesta de su hijo era siempre educada, "sí señora, sí señora". Y cuando se cansaba de escuchar, se iba.

"Lo que sí me dijo antes de morir fue: 'Mamá, si hago lo que hago, es porque así lo decidí. No porque no supiera hacer algo mejor. Porque tú y mi papi me educaron bien'".

Creyente

Él formaba parte del coro de la iglesia y siguió yendo al templo bautista de East Trigg Avenue, aunque estuviera haciendo "esas cosas tan mundanas", dijo su madre.

A ella no le gustaba la otra música que él hacía como rapero de un grupo local llamado Grenade Posse. Algunas de las canciones hablan del narcotráfico.

Su funeral fue en East Trigg. "Y la iglesia estaba a reventar. No conozco a la mitad de todos ellos, pero estaba a reventar".

La señora nunca recibió las pertenencias de su hijo. Al momento de su muerte, él se había separado de su esposa y vivía con una mujer que nunca se presentó.

Crecerá sin papá

MEMPHIS, Tennessee.— La hija de Marcus Turner, asesinado en septiembre de 2006, cuya ejecución fue ordenada desde México, de acuerdo con las autoridades estadunidenses, tiene ocho años y está creciendo sin un padre.

Es alta para su edad, y esbelta, con la cabeza llena de delgadas trencitas. Se parece mucho a su padre hasta en sus delgados pies, dice su abuela Lucy. "Cuando despierto por las mañanas, puedo verlo a él a través de ella".

La pérdida ha afectado a la niña. "Su doctor dice que está muy deprimida y cree que es por eso", dijo la mujer. "Pero ella habla de su padre todo el tiempo".

Recientemente la niña platicó de cuando su papá la llevó a Chuck E. Cheese el día de su cumpleaños. De eso hace varios años.

La menor ahora pasa las tardes en la ruidosa guardería donde su abuela tiene su segundo empleo. Dos de sus medios hermanos, un hijo y una hija de otras madres, viven en otra parte.

Lucy Turner no lloró por su hijo, quien también era conocido como rapero de un grupo llamado Grenade Posse.

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