
A fines de 2024, el WhatsApp de El Surtidor recibió un mensaje de una joven residente de la ciudad de Villarrica, a tres horas de la capital de Paraguay, con la queja sobre un ruido persistente proveniente de una criptominera que se instaló en su barrio. Varios meses después, como resultado del trabajo de reportería y la acción cívica de vecinos afectados por la criptogranja, un juez determinó que el caso irá a juicio oral por su relevancia ambiental y social.
¿Cómo se logró esto? A continuación algunos detalles del trabajo de reportería y de impacto.
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Análisis y verificación de documentos
Como reportero designado para esta cobertura, me encontré con una comunidad notoriamente organizada que ya había iniciado un proceso de denuncia contra la criptominera ante la Municipalidad de Villarrica y la Policía. En el marco de estas acciones, los vecinos hicieron registros claves que sirvieron como evidencia no solo para las denuncias, sino también para la investigación periodística. Por ejemplo, con ayuda de sus celulares, varios de ellos grabaron el ruido que emitían las máquinas, tomando nota de datos como la georreferencia, la fecha y los horarios. Además, señalaron posibles hechos de corrupción en la instalación de la criptogranja, lo que también ayudó a orientar mis indagaciones.
En la revisión del proceso de denuncia, que incluyó un pormenorizado análisis de documentación oficial, me encontré con que el Juzgado de Faltas de la ciudad había favorecido a Bitfarms - la empresa canadiense dueña de la criptogranja - en un sumario. También accedí al dictamen con la argumentación del juez a favor de la empresa.
Con estos documentos, más los registros de los vecinos sobre la actividad de la criptogranja, elaboré líneas de tiempo para organizar la información, narrar los hechos y encontrar posibles inconsistencias. Este método sirvió para preparar una visita en terreno y, a posterior, reconstruir la historia y escribir el reportaje.
En febrero de 2025, viajamos a la ciudad de Villarrica para hacer entrevistas a residentes, autoridades y a la empresa denunciada. Algo clave para esta etapa de la reportería fue la colaboración de un periodista de la zona. Su conocimiento local facilitó el contacto con todas las fuentes claves para el reportaje.
Ya en la ciudad, accedí a más documentos, como el expediente completo del sumario administrativo que la Municipalidad realizó a Bitfarms. Este expediente contenía todas las mediciones de decibeles, informes del Municipio, ministerio del Ambiente y otras que utilizó el juez para dictaminar a favor de la empresa.
Para verificar la documentación proveída por los vecinos y fuentes que pidieron resguardo de su identidad, realicé pedidos de información pública de los documentos más relevantes, como las mediciones del ruido. Esta documentación oficial sirvió para respaldar otros documentos a los que accedí mediante filtraciones.
También analicé los estados financieros de Bitfarms para corroborar si había incluido el caso en su informe para accionistas. De esta forma, fue posible saber si la empresa siquiera contemplaba el ruido como riesgo socio ambiental, cosa que no lo hizo. Estos informes también me permitieron identificar la inversión hecha por la empresa en Paraguay y la cantidad de máquinas operativas que producían el ruido que molestaba al barrio.

Entrevistas a profundidad y validación científica
Los vecinos afectados adelantaron tener síntomas de estrés y cansancio extremo, con el agravante de dificultades para conciliar el sueño por al menos seis meses. Conversé con especialistas que recomendaron artículos científicos que expliquen la relación del ruido con la salud mental. De esta forma, sistematicé el resultado de varios metaanálisis publicados para preparar las entrevistas a vecinos. También me sirvió consultar a psicólogas sobre qué cuidados tener al momento de las entrevistas.
Busqué cuidar la integridad de los afectados, desde la manera de formular las preguntas, la preparación de la microfonación y el acercamiento no invasivo de cámaras.
Una vez procesadas las entrevistas con los residentes, conversé con una psicóloga investigadora y un otorrino especializado en seguridad ocupacional. La psicóloga examinó los síntomas y vivencias narradas por los afectados. La dinámica fue similar con el otorrino, pero más enfocada en los daños físicos que el ruido puede causar en el cuerpo humano. Sus conclusiones sirvieron para validar los relatos de las fuentes primarias y dar un sustento teórico a lo anecdotal.
Cómo trabajamos el impacto
Algunos indicadores de impacto comenzaron a materializarse incluso antes de que publicamos la historia. Poco después de nuestras entrevistas con autoridades locales que habían desestimado las denuncias contra la granja de Bitcoin, el intendente de la ciudad revocó su decisión y ordenó una nueva investigación sobre el caso. Además, tras el acercamiento a los representantes de la empresa con preguntas concretas, la firma incluyó el riesgo de contaminación sonora en sus informes anuales.
Después de la publicación, la historia se volvió viral. A través de nuestras redes sociales, recibimos reportes de casos similares en otras partes del país, incluso de una fuente que trabajaba en una granja de criptomonedas. La colaboración con El País – América Futura, de España, amplificó nuestro alcance. Medios locales e internacionales se hicieron eco de los hallazgos y realizaron coberturas de seguimiento. El caso fue enmarcado como un ejemplo emblemático del impacto que las inversiones tecno-financieras del Norte imponen sobre comunidades vulnerables en el Sur Global.
Como parte de nuestra estrategia de participación ciudadana, El Surtidor logró convocar dos asambleas comunitarias: una en nuestra redacción y otra en un centro cultural de Villarrica. A estos encuentros asistieron los protagonistas de la historia, líderes comunitarios y miembros de nuestra audiencia. Para el encuentro en la ciudad de los vecinos afectados, la colaboración de una de las familias en la difusión de la actividad fue crucial para lograr la convocatoria.
Con el equipo proyectamos un documental sobre la historia, en el que presentamos nuestros hallazgos y explicamos el proceso de investigación. Al finalizar la proyección, facilite una conversación con las personas presentes. Las y los vecinos afectados pudieron dar sus testimonios y compartieron un profundo sentimiento de gratitud y alivio por haber tenido un espacio donde ser escuchados.

Una de las vecinas dijo: “Celebro a la prensa libre que arroja luz sobre la oscuridad. Celebro a estos periodistas que se insertan en las comunidades […] Gracias a ustedes, esta historia fue contada – está siendo contada – y será contada para que no vuelva a suceder jamás.” Otros residentes hicieron un llamado a construir una plataforma cívica para luchar contra la minería de criptomonedas en la ciudad.
Algo clave para el alcance de la historia fue la colaboración activa de los principales afectados en la difusión orgánica. Confirmaron al equipo que enviaron los hallazgos a la fiscal encargada del caso. Un mes y medio después de la publicación, la misma fiscal se opuso al intento de la empresa de criptomonedas de resolver el caso por vía extrajudicial, argumentando que la compensación ofrecida no era suficiente frente al daño causado. Un juez coincidió, y determinó que el caso se escucharía en un juicio público que será transmitido por los canales de la corte dada su relevancia.
Será el primer juicio en el país contra una granja de criptomonedas por contaminación sonora. Las vecinas y vecinos ahora se preparan para contar sus historias en los tribunales.
Tips para quienes quieran cubrir avance de cripto granjas y centros de datos
- Las historias relacionadas a criptogranjas o data centers son historias con alguna forma de corrupción o irregularidad, sobre todo en países del Sur Global. Por ello, es probable que una buena parte del trabajo en un reportaje del tema trate de análisis de normativas ambientales, documentos oficiales de organismos locales, informes financieros de empresas, etc. En estos casos, sirve crear líneas de tiempo para ordenar los hechos y apegarse al deber-ser de las normas vigentes para encontrar incongruencias o negligencias estatales o empresariales en su actuar.
- La experiencia muestra que las criptogranjas o los data centers suelen ubicarse por fuera de centros urbanos importantes, pero no por ello están alejados de zonas pobladas que deben lidiar con su instalación. Para casos así, cuando las historias se alejan del terreno natural de cobertura de los medios, la colaboración de periodistas hiperlocales puede ser fundamental.
- En estos temas, el involucramiento de comunidades aledañas a las criptogranjas o centros de datos durante la reportería puede enriquecer exponencialmente el trabajo. Dicho involucramiento puede darse a través del crowdsourcing de información. Por ejemplo, el registro del ruido en distintos días y distintas horas por parte de residentes afectados por la criptogranja en Villarrica le dio una capa de credibilidad al reportaje que hubiera sido difícil alcanzar con un solo registro.
