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Pulitzer Center Update Agosto 17, 2026

Detrás de la historia: Cómo investigar la infraestructura física de los centros de datos

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A large gray building
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The boom of generative AI has launched tech giants into a race to increase their computing...

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Exterior of the Amazon Web Services (AWS) data center in El Burgo. Image by Pablo Jiménez Aranda. Spain.
El exterior del centro de datos de Amazon Web Services (AWS) en El Burgo, España. De la historia "Descifrando el consumo de agua de la IA: así oculta Amazon cuánto bebe su nube en España". Imagen por Pablo Jiménez Arandia.

“Uno de los grandes retos de cubrir o investigar toda la infraestructura física que rodea al actual boom de la inteligencia artificial es la opacidad con la que, por lo general, estas grandes empresas tecnológicas aplican sobre todos estos complejos de centros de datos,” dijo AI Accountability Fellow Pablo Jiménez Arandia.

El proyecto, El patio trasero de la IA, fue una colaboración entre Jiménez y sus colegas la becaria Muriel Alarcón y la periodista Daniela Dib. Juntos investigaron como Chile, México, y España se han convertido en territorios clave para los centros de datos.

En cada país, encontraron reacciones distintas por parte de la población civil y leyes de transparencia muy variadas.

“Una cosa curiosa que vimos en el caso de Chile es como las comunidades locales en muchos casos se han convertido en grandes expertos de cómo funciona esta industria, porque han hecho un trabajo muy laborioso de revisar los cientos o miles de páginas que traen consigo proyectos de este tipo,” dijo Jiménez.

Jiménez destaca que aún no se conocen todos los impactos ambientales de los centros de datos.

“Falta todavía la perspectiva de unos años. Estamos hablando de complejos de hiperescala que son relativamente nuevos,” Jiménez dijo.

Ella Beiser, asistente editorial del Pulitzer Center, habló con Jiménez sobre los retos de escribir sobre la infraestructura física de los centros de datos y cómo aprovechar la escasa información disponible. 

The following interview has been edited for length and clarity. 


Ella Beiser: Could you introduce yourself and briefly explain your project supported by the Pulitzer Center?

Pablo Jiménez Arandia: My name is Pablo Jiménez Arandia. I’m a journalist and investigative reporter from Spain. I work as a freelancer and specialize in the social and environmental impacts of technology, including artificial intelligence.

Between late 2024 and 2025, I was a Fellow at the Pulitzer Center as part of its AI Accountability Fellowship. During my Fellowship, I worked on a cross-border investigation covering Spain, Chile, and Mexico. In this project, we investigated how three regions in these countries were rapidly becoming major destinations for hyperscale data center companies—the largest data centers designed for generative artificial intelligence, which requires enormous computing power to function and, therefore, requires massive data center complexes to operate, both for training and for inferring or executing these applications.

And during the Pulitzer Fellowship, we sought to explore what was happening in those three regions. We looked at projects by Amazon Web Services—Amazon’s cloud computing subsidiary—as well as Microsoft and Google, which are, in fact, the three companies that hold the majority of the market for cloud services and cloud-based AI.

So we looked at more than 10 or 12 projects in these three regions, some of which had already been built. Others had only been announced or were in the planning stages.

What we tried to find out was how these companies operate and how they end up in the places where they set up. We also looked at how they interact with local communities—in terms of the information they provide—and what kind of impact they have, both socially and economically. Finally, we examined the role of local authorities in processing these projects and ultimately granting the necessary permits.

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Tania Rodríguez, one of the spokespersons for the Mosacat collective, poses in front of the lot owned by Google in the municipality of Cerrillos, Santiago, Chile. Image by Sofia Yanjari. Chile, 2025.
Tania Rodríguez, una de las portavoces del colectivo Mosacat, posa frente al solar propiedad de Google en la comuna de Cerrillos, Santiago de Chile. De la historia "El patio trasero de la IA: Un mapa de la fiebre del oro del siglo XXI." Foto por Sofia Yanjari. 2025. 

Ella Beiser: ¿Puede presentarse y explicar brevemente su proyecto con el Centro Pulitzer?

Pablo Jiménez Arandia: Bueno, mi nombre es Pablo Jiménez Arandia, soy periodista y reportero de investigación de España y trabajo como “freelance” y estoy especializado en los impactos sociales y medioambientales de las tecnologías, incluida la inteligencia artificial.

El año pasado, entre finales de 2024 y 2025, fui Fellow del Centro Pulitzer dentro de su programa de rendición de cuentas de la inteligencia artificial. Y durante mi fellowship trabajé en una investigación transfronteriza en la que cubrimos España, Chile y México. En la cual investigamos cómo tres regiones de estos tres países se estaban convirtiendo, de manera muy rápida, en grandes destinos para las empresas de centros de datos de hiperescala, los centros de datos más grandes y que están diseñados para la inteligencia artificial generativa que requiere unas enormes capacidades de computación para funcionar y por lo tanto requiere unos enormes complejos de centros de datos para operar, tanto para entrenar como para también inferir o ejecutar estas aplicaciones.

Y durante la fellowship con el Pulitzer [Center], tratamos de explorar qué estaba ocurriendo en esas tres regiones. Nos fijamos en proyectos de Amazon Web Services, la filial de computación de Amazon, Microsoft y Google, que son de hecho las tres compañías que cuentan con una mayoría del mercado de servicios de cloud y de IA en la nube.

Entonces nos fijamos en más de 10, 12 proyectos en estas tres regiones, algunos de los cuales ya estaban construidos. Otros estaban únicamente anunciados o estaban en tramitación.

Lo que intentamos averiguar fue de qué manera estas empresas operan y de qué manera llegan a los lugares donde se instalan. Cómo interactúan también con las comunidades locales, desde el punto de vista de la información que les ofrecen, qué tipo de impacto, tanto a nivel social como económico. Finalmente también cuál es el papel de las autoridades locales a la hora de tramitar estos proyectos y finalmente de darle los permisos necesarios.

(La entrevista continúa debajo del video)

En este video de El País, del 16 de agosto de 2025, los residentes del cerro Punta Mocha, que rodea La Pincoya, al norte de Santiago de Chile, protestaron contra el plan de Amazon Web Services (AWS) de construir tres nuevos centros de datos en la capital chilena. El proyecto requería 24 torres de alta tensión y una línea eléctrica de 3,5 kilómetros para conectar la subestación —ubicada entre las viviendas de La Pincoya— con una esquina del terreno de casi 10 hectáreas propiedad de AWS. La línea iba a atravesar el único espacio verde de este barrio densamente poblado del distrito de Huechuraba, en Santiago.


Beiser: ¿Qué piensa la gente que vive en esos lugares sobre los centros de datos?

Jiménez: Lo que nosotros encontramos fueron situaciones y realidades bastante diferentes.

En México nos fijamos en lo que está ocurriendo en el estado de Querétaro, al norte de la capital mexicana, que en muy poquito tiempo se ha convertido en uno de los grandes hubs o regiones de centros de datos en Latinoamérica.

En Chile nos fijamos en la capital, en Santiago, y sobre todo las comunas que están en el entorno de Santiago, en la periferia.

Un rasgo que es bastante distintivo en el caso de Chile y que también yo he visto a través de estos proyectos que está ocurriendo en otros países que es habitual que estas empresas se ubiquen también en barrios populares y también industriales, es decir, lugares donde la población local ya atraviesa una serie de dificultades económicas y de desigualdad.

Y finalmente en España nos centramos en la región de Aragón, que está ubicada más o menos entre los dos grandes pueblos económicos de España, Madrid y Barcelona.

Y aquí en Aragón ha pasado un fenómeno relativamente similar a lo que ha estado ocurriendo en Querétaro y Santiago, que es que en el plazo de muy poco tiempo, de tres, cuatro o cinco años, han aterrizado varias de las empresas de centros de datos de hiperescala y además en los últimos tiempos a eso se le añade también una larga lista de proyectos de otras empresas no tecnológicas, más el sector inmobiliario, fondos de inversión que han encontrado aquí un territorio propicio para instalar este tipo de complejos.

Son complejos muy grandes. Su apariencia realmente son naves enormes, sin ventanas, rodeadas de una enorme seguridad, que eso sí que es un elemento característico que se observa en casi cualquier lugar donde haya un macrocomplejo de centros de datos.

Y aparte de esas naves, luego también hay toda una serie de infraestructura asociada, digamos, de la cual destaca, por ejemplo, la infraestructura energética que alimenta de vatios estos complejos, que es uno de los rasgos más distintivos y el que cada vez está despertando más preocupación y siendo más analizado, porque las necesidades energéticas de estos centros son realmente enormes. Son mayores que las regiones al completo donde se instalan incluso.

De hecho, en Chile, en la comuna de Huechuraba, una de las cosas que vimos es como la comunidad local se oponía al complejo porque requeriría la construcción de una red de 24 torres de alta tensión que atravesarán la comuna y sobre todo el cerro que la rodea, el espacio verde con el que cuentan los habitantes de este barrio popular, allí en Huechuraba.

Y luego, evidentemente, está la cuestión del agua también. De nuevo, para alguien que tampoco conozca cómo funcionan estos complejos, no dejan de ser naves enormes con miles o decenas de miles de servidores funcionando día y noche que, por lo tanto, se recalientan sobre todo los que tienen ya unos años más.

Con los ordenadores antiguos era habitual que se recalentasen y que incorporasen una especie de ventilador porque los servidores que se utilizan en estos centros de datos contienen unos microprocesadores, unos microchips que son extremadamente potentes y el sobrecalentamiento de estos componentes es un problema para las empresas.

Entonces tienen que idear sistemas de refrigeración y varios de los sistemas de refrigeración más habituales incorporan el uso de agua para reducir la temperatura de estos servidores. 

Beiser: Puede hablar sobre cómo navegaron la poca información disponible acerca de los centros de datos?

Jiménez: Desde luego uno de los grandes retos de cubrir o investigar toda la infraestructura física que rodea al actual boom de la inteligencia artificial es la opacidad con la que, por lo general, estas grandes empresas tecnológicas operan, sobre todos estos complejos de centros de datos.

Resulta complicado en cualquier lugar encontrar datos independientes y auditables sobre los recursos que utilizan.

Entonces, en algunos países, en algunos lugares, se puede acceder a datos de las propias empresas que presentan ante las autoridades cuando están tramitando un proyecto de este tipo. Pero eso también varía mucho entre regiones. 

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An excavator works on land near the Walqa industrial park in Huesca, where Amazon Web Services (AWS) is building a new data center as part of its expansion plan in Aragón. In the background of the image is the district of Cuarte. Image by Albert Garcia. Spain, 2025.
Una excavadora trabaja sobre los terrenos cercanos al polígono de Walqa, en Huesca, donde Amazon Web Services (AWS) está construyendo un nuevo centro de datos como parte de su plan de expansión en Aragón. Al fondo de la imagen, la pedanía de Cuarte. De la historia "El patio trasero de la IA: Un mapa de la fiebre del oro del siglo XXI." Foto por Albert Garcia. España, 2025.

Por ejemplo, en el caso de México, del estado de Querétaro, allí las empresas no tienen que presentar informes medioambientales o informes técnicos específicos ante las autoridades, al menos hasta el momento en el que nosotros hicimos la investigación allí. Entonces eso implica que es muy difícil saber cuánta energía, cuánta agua, cuántas emisiones de efecto invernadero va a producir un complejo de este tipo.

Entonces, finalmente conseguimos algunos datos y alguna información, por ejemplo sobre el uso de generadores de diésel que utilizan estos complejos. Y esto fue posible revisando las solicitudes que la ciudadanía mexicana había hecho antes a través de las leyes de transparencia en México. Así pudimos acceder a algunos documentos públicos con los cuales pudimos obtener alguna información específica sobre aspectos técnicos de estos complejos.

A eso se añade, evidentemente, el trabajar con fuentes locales, en este caso con investigadores e investigadoras que estén trabajando el tema. En el caso de Querétaro, cuando nosotros estábamos allí, todavía era un asunto muy desconocido también para los centros de investigación locales, las universidades, etc.

Luego en Chile la situación era un poco diferente. En Chile, al menos hasta hace poco y cuando nosotros trabajamos esta investigación allí, sí que estaba vigente toda una legislación medioambiental relacionada con los permisos que tienen que obtener estos macrocomplejos que les obligaba a hacer públicos todos los informes medioambientales asociados a un macro proyecto y que de hecho eran accesibles a cualquier ciudadano que accediese a una plataforma pública, podía verlos y consultarlos allí.

Y de hecho, una de las historias que explicamos en el caso de Chile es precisamente cómo las comunidades locales se enteraban de los macrocomplejos que se iban a instalar en sus lugares de residencia, gracias a estar revisando de manera casi constante esta plataforma pública, en este caso de un organismo conocido como el SEA, el Servicio de Evaluación Ambiental, y gracias a esa revisión y a esa vigilancia constante de los proyectos industriales en sus comunidades, pudieron enterarse en primer lugar de que estaba planeado que se construyese un complejo de esas características.

Una cosa curiosa que vimos en el caso de Chile es cómo las comunidades locales en muchos casos se han convertido en grandes expertas de cómo funciona esta industria, porque han hecho un trabajo muy laborioso de revisar los cientos o miles de páginas que traen consigo proyectos de este tipo.

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